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El buen gobierno en la empresa familiar

Luis P. Arechederra

Las empresas familiares del Ibex-35 muestran un mayor interés en cumplir las normas de buen gobierno corporativo. Está en juego la reputación de la familia


En lugar del término empresa familiar, parece más adecuado utilizar otro: «familia empresaria». Se trata de un tipo de compañía singular, en la que los lazos que mueven su negocio no son solo económicos. Hay más en juego. La reputación de la empresa es la reputación de la familia que la compone. Y, por ello, el interés por mantener una buena imagen empresarial es mayor. O, al menos, eso es lo que se desprende de un estudio realizado por el IESE Business School, con IRCO como centro de investigación, junto a la empresa de comunicación Inforpress, que analiza cómo funcionan las empresas familiares del Ibex-35.

En el selectivo español hay 11 compañías que se pueden encuadrar dentro del concepto de «empresa familiar». Una de las principales conclusiones que se pueden deducir del estudio, al que ha tenido acceso Empresa, es que las empresas familiares tienen un mayor empeño en cumplir las normas de buen gobierno corporativo.

Según José Ramón Pin Arboledas, profesor del IESE, esto es así «porque se juegan la reputación no solo de la empresa, sino también de la familia empresaria». Esta actitud se refleja en el número de consejeros que tienen las compañías. Si en las empresas no familiares, la media es de un 14,44; en las empresas familiares, este número baja a 13. Una cifra más moderada que les acerca al cumplimiento de las normas del Código Unificado de Bueno Gobierno, que establece un tope de 15 consejeros. Más del 80% de las empresas familiares cumple está recomendación, quedando fuera solo ACS, con 17 consejeros, y FCC, con 18. Esta diferencia no se percibe, sin embargo, en relación con la composición del consejo de administración. Nuria Vilanova, presidenta de Inforpress, apunta que «en ambos casos predomina la presencia de consejeros independientes». Pero sí es verdad que «en las familiares el peso de los dominicales es mayor (más del 35%)», añade.


La importancia de los minoritarios

Las diferencias van más allá y llegan hasta el accionarado: en las familiares, los accionistas minoritarios tienen una mayor relevancia. Un dato más importante aún en épocas de incertidumbre como la actual. El profesor del IESE asegura que los minoritarios «contribuyen a dar estabilidad a la acción, a diferencia del institucional, que se ve más influenciado por la cotización a corto plazo». La conexión del «núcleo duro accionarial» con una familia genera lazos «emocionales y sentimentales», explica Pin. Y esto provoca una mayor «estabiliad en la cotización y persistencia estratégica». Pero esta peculiaridad también tiene puntos críticos: la sucesión en la dirección empresarial es, por ejemplo, «uno de los momentos en los que hay que estar más atentos a la evolución de las acciones», afirma el profesor de lESE.

En las reuniones directivas de las empresas familiares hay, además, menos corbatas: el promedio de mujeres consejeras en este tipo de empresas es mayor (16,08%) que en las no familiares (11,91%). Destacan casos como los de FCC, con 5 consejeras, o Acciona, con 4. De todas las familiares, solo Técnicas Reunidas no tiene consejeras. La mayor presencia de mujeres se explica, según Pin, porque «son dominicales y por tanto representan al núcleo duro de accionistas de la compañía».


Todos preparados

En una empresa familiar, «por tradición», se prepara a todos los miembros de la familia para ejercer de administradores sin distinción de géneros. Pero esta posible relación no existe, explica Vilanova, en el caso de consejeras en puestos ejecutivos. «Solo una (Vanisha Mittal de Arcelor Mitall) figura en una empresa familiar. Las otras tres se han registrado en no familiares: Ana Patricia Botín, en Banco Santander; Eva Castillo, en Telefónica; y María Dolores Dancausa, en Bankinter». Estas cifras están, en ambos casos, muy lejos del horizonte sin techo de cristal que pretende alcanzar Europa. Y es que Bruselas aprobó a finales de 2012 imponer una cuota obligatoria del 40% de presencia femenina en los puestos no ejecutivos de los consejos de admnistración de las empresas cotizadas de más de 250 trabajadores. Según la vicepresidenta y comisaria de Justica de la UE, Viviane Reading, todos los intentos de autoregulación por las propias empresas habían fracasado uno tras otro.

Por otro lado, la asistencia a las juntas generales de accionistas es cuatro puntos mayor en las empresas familiares (70,03%) que en las no familiares (66,2%). Pero la cifra engaña: solo cinco de las once empresas consideradas familiares están por encima de la media del Ibex-35, de un 66,52%. Tanto Pin como Vilanoba recomiendan «mejorar esta participación y enganchar a los inversores». Y es que, al contrario de lo que ha quedado transmitido en la mítica película, en la novela «El Padrino» de Mario Puzo, Michael Corleone le deja claro a Tom Hagen que «en la vida, todo es personal. Hasta eso que llaman negocios es personal». En este tipo de empresas, no hay duda: todo es familiar.
 


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